Violencia Obstétrica en Pandemia

En plena pandemia aumentan los casos de violencia obstétrica, donde las mujeres sufren de la desinformación por parte de los médicos para seguir con su embarazo.

Para estar en contexto empecemos que es este tipo de violencia:

La violencia obstétrica es aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales.

Ésta constituye una de las tantas formas de violencia y discriminación que sufren las mujeres y es producto de la intersección de otros tipos de violencias y vulneraciones: violencia de género, violencia institucional en el ámbito de la salud, vulneración de derechos sexuales y reproductivos, entre otros.

La violencia obstétrica puede afectar a la mujer y a su hijo durante el embarazo, el parto e incluso el post parto. Se manifiesta mediante prácticas, conductas, acciones u omisiones, sobre la mujer y el recién nacido, realizada por los profesionales de la salud que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, afectan el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres.

https://www.argentina.gob.ar/derechoshumanos/proteccion/violencia-obstetrica

A pesar de la definición sacado de la página del gobierno argentino, en la salud pública no se cumplen ni se respeta, a la mujer y su decisión. Hasta el día de hoy no existe ninguna sanción para aquel/aquella trabajado/ra del ámbito médico que ejerza violencia sobre la mujer.

Si bien la normativa es clara respecto a nuestros derechos, no lo es en relación a las sanciones que deberán enfrentar los profesionales e instituciones que no cumplan con las leyes e incurran en violencia obstétrica. La Ley 25.929 recién fue reglamentada en 2015, varios años después de su sanción y aún quedan artículos que no han sido reglamentados, lo que genera un vacío en la interpretación de la norma a la hora de pensar sanciones por su incumplimiento. Actualmente contamos con organismos como la CONSAVIG y la Defensoría del Pueblo para articular las denuncias por violencia obstétrica

Durante el encierro por pandemia, comenzaron a levantarse los numero de violencia obstétrica presentándose situaciones como:

Suspensión de turnos de control de embarazos de bajo y alto riesgo.

Suspensión de análisis clínicos y estudios ecográficos.

Consultas sobre cómo será parir en el contexto del coronavirus.

Temor y reclamos por el impedimento a parir acompañadas

Aumento de violencia obstétrica tanto en guardias hospitalarias como en los partos. Rechazo a la atención o atención incompleta en guardias hospitalarias.

Aumento de cesáreas innecesarias.

Reprogramación de cesáreas.

Falta de información sobre cómo llegar a una consulta o guardia y problemas económicos para acceder a las mismas

Falta de información sobre instituciones donde dirigirse para guardia, vacunación, anticoncepción y medicación.

Consultas sobre cómo parir domiciliariamente sin atención profesional

Este último punto nos preocupa particularmente, mujeres con miedo al contagio de COVID-19 y a no poder estar acompañadas están optando por parir en sus casas sin asistencia profesional con todos los riesgos que esto conlleva.

Ignorar y desinformar las dudas y preocupaciones de las mujeres también es violencia. La salud pública debería garantizar algún protocolo para esta situación, brindando información y espacios para que se lleven a cabo los tratamientos.

 

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