El Parlamento Europeo celebró esta semana la conferencia "Franquismo post Franco"; una de las disertantes fue Manuela Bergerot, especialista en políticas de memoria, quien planteó la necesidad de analizar la pervivencia del franquismo para comprender la discriminación que sufren las mujeres en la actualidad.

Durante la jornada sobre la pervivencia del franquismo en España, como en la conferencia en Bruselas ‘Franquismo post Franco’, Manuela Bergerot expuso sobre memoria histórica desde la lucha de las mujeres. "La memoria no es pasado, se trabaja desde el presente y es importante analizar la pervivencia del franquismoen la sociedad española para comprender la discriminación y las violencias que sufren las mujeres a día de hoy".

La memoria histórica con perspectiva de género “nos empoderaría como mujeres y como país” dijo Bergerot. “Para superar un trauma como supuso la dictadura para España, debemos analizar el pasado y afinar el presente”. Y, concretamente, en el tema de las mujeres, explicó que “o comprendemos de donde viene una parte de toda la represión y discriminación que hemos sufrido, o nunca podemos olvidarnos de ello”.

Bergerot plantea que la memoria con perspectivca de género no se desarrolla ya que cuando se trata de hechos ocurridos durante la República se los invisibiliza. Todas las luchas que las mujeres han liderado históricamente aparecen en el relato oficial como hechos aislados. Se cuentan como logros de mujeres individuales, y no de una lucha colectiva, “porque eso hoy en día podría enseñarnos de las que nos precedieron para así aprender que si hacemos una lucha colectiva y feminista podríamos lograr una sociedad más justa y más igualitaria”, opina la entrevistada.

La historia ha relegado siempre a las mujeres fuera de la vida pública y política, explicó la especialista. “Se nos ha ubicado siempre en un lugar de subordinación, discriminación y dependencia”; para superarlo “ayudaría contar una historia completa desde el franquismo donde las mujeres tengamos el lugar que nos corresponde en la historia”.

La impunidad del franquismo en la España actual

“Haciendo incidencia, analizando y reparando toda la violencia que sufrieron las mujeres tanto en la Guerra civil como en la dictadura por la doble condición: por ser mujer y por la ideología, nos permitiría construir una cultura de los derechos humanos”, frente a la cultura de la impunidad. “Sólo sería posible liquidarla mediante un proceso de verdad justicia y reparación”, explicó Bergerot.

Para hablar de cómo se va colando en el presente todo el pasado traumático que vivió España durante la Guerra Civil y la dictadura, Manuela Bergerot ejemplificó con casos recientes: 

El juicio contra la primera persona que ha sido condenada por el franquismo: Ascensiun bebé robado que presentó una querella contra la monja que supuestamente había pertenecido a la trama por la que ella había sido robada y entregada a otra familia.

El juicio a ‘la manada’, donde el juez admite como prueba la investigación a la víctima por un detective privado que contrataron los acusados en el que “se cuestiona qué tan víctima fue la mujer cuando ha podido rehacer su vida con cierta normalidad”.

Y por último, el caso de discriminación hacia la mujer que se ha visto en los últimos días, es que el pasado 19 de noviembre se celebraba el aniversario de la primera vez que la mujer pudo votar en España, en 1933. “No hemos visto que ninguna institución, ni el Gobierno ni ningún consitorio autonómico, haya celebrado un acto que nos debería enorgullecer como país”, replicó Bergerot.

En la redacción de la Constitución de 1978, se produjo un hecho que no todo el mundo conoce y que Manuela Bergerot ha contado a Público. El movimiento feminista que había surgido en la última década del franquismo, a través de la plataforma de organizaciones feministas de Madrid, presentó un manifiesto en contra de la Constitución con unas propuestas muy progresistas en cuanto a familia, educación e incluso aborto. “Estas aportaciones fueron rechazadas por los votos en contra del PSOE y el PCE que cedieron a las presiones de la Iglesia y de la derecha”, narró.

“¿Qué hubiera sido hoy de las mujeres en el presente si aquel manifiesto con aquellas propuestas tan progresistas se hubiera incorporado a esa Constitución que hoy por hoy ya hemos visto que no atiende a la realidad de la sociedad española?”, cuestionó Bergerot. “Creo que es ese movimiento feminista el que hoy por hoy puede cambiar bastante toda la crisis que existe en cuanto a las violencias machistas que sufrimos las mujeres en España”, añadió.

La Querella Argentina

Es el único proceso judicial abierto hoy por hoy contra los crímenes del franquismo en el mundo. “Visibiliza muy bien la represión que sufrió la mujer durante la guerra y la dictadura”, explicó y agregó “también demuestra cómo es la mujer la que en el presente trabaja por ese proceso de justicia y de memoria”.

Lleva siete años en fase de investigación y hay unas 300 querellas y 100 denuncias que se han ido presentando en los consulados argentinos de todo el mundo. Hay 135 mujeres querellantes pero no todas ellas se querellan como víctimas, la mayoría lo hace por sus familiares. “Como víctimas, sobre todo, se han querellado mujeres que fueron presas y represaliadas durante el tardofranquismo”, contó Bergerot. “Les ha costado muchísimo poder contar todos sus testimonios”, aseguró.

Cultura de los derechos humanos

Tras la dictadura en Argentina, se desarrolló en la sociedad una cultura de los derechos humanos. “La sociedad tiene incorporada una cultura de los derechos humanos”, dijo Bergerot. Y se ha logrado gracias a la lucha de ‘las mujeres de la Plaza de Mayo’.

“El símbolo de Argentina hoy en día son las abuelas y madres de la Plaza de Mayo”, relata la entrevistada. “Son mujeres que durante la dictadura decidieron salir a reclamar por la aparición de sus hijxs y nietxs, que en esa lucha colectiva que hacen por sus propios familiares han logrado dignificar a un país entero.

Tras años de demanda de esas mujeres y de respuesta por parte del Estado argentino con un proceso de justicia, y a todos los niveles, con programas educativos por ejemplo, se ha logrado crear esa cultura de los derechos humanos frente a la cultura de la impunidad, explicó Manuela Bergerot. 

Artículo original: entrevista realizada por Julia González Úbeda