CRISTINA CUMPLE: La mujer más perseguida por el poder, la misoginia y el odio de clase ARGENTINA: UNA REPÚBLICA EN PERMANENTE TRANSFORMACIÓN

Propulsora de la Ley contra la Violencia de Género, la dos veces presidenta de la Nación, actual Presidenta del Senado, Vicepresidenta argentina, legisladora nacional, dirigenta política, referenta internacional y mujer de múltiples roles, supo adentrarse en las exigencias del Movimiento Feminista de su país y reconocer públicamente, su adaptación y sororidad como una consecuencia del acompañamiento de su hija Florencia Kirchner.

Cristina Fernández de Kirchner, a concentrado en su actividad política y también en su ámbito personal, el odio de las clases conservadoras que no pudieron doblegarla.

Las reformas de leyes e instituciones en defensa de los derechos humanos, siempre la tendrán como una pieza clave en la historia de la política argentina, con sus aciertos y yerros, en un país herido por el femicidio, Cristina es la mujer más insultada, estigmatizada, violentada, perseguida y desprestigiada por el patriarcado político, judicial y económico, con una ferocidad constante que aprovecha los medios de comunicación hegemónicos en desmedro de quien fuera mandataria. Su cargo como “primera dama” junto a su compañero, el fallecido Presidente Néstor Kirchner, quedó superado por el amplio accionar legislativo que poseía y por ser la segunda pareja de la historia nacional del peronismo que condujo los destinos de la Nación en forma conjunta, luego de los míticos Juan Domingo Perón y María Eva Duarte.

No podíamos dejar de mencionarla en el día de su natalicio y aunque también nos arremetan con críticas, no harán mella, pues estamos acostumbradas a que se erijan en “jueces” del accionar de las comunicaciones populares y alternativas, quienes se sientan molestos por una posición editorial que fue manifiesta y clara desde nuestro surgimiento.

A quien el odio calificó de “yegua”, “chorra”, “gozante” y todo lo oscuro que el lenguaje de la RAE pueda permitir, le hacemos saber que estamos en esto momento de las colectivas y cuerpas argentinas, en la misma lucha. Ni todas las tapas de revistas, o diarios o placas televisivas, harán que el olvido, borre el nombre de la primera presidenta de ARGENTINA, elegida por el voto popular.

Más material para entender

No lo decimos [email protected], nosotres, nosotrxs, lo dicen miles que se pusieron a estudiar sobre la violencia simbólica en contra de Cristina. Tal lo realizado por la Universidad Nacional de La Plata, con respecto a las ediciones de la revista Noticias.

 

Las violentas tapas de la revista Noticias

Por la Secretaría de Género de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP

¿Es posible acostumbrarse a la violencia simbólica? ¿Puede pasar desapercibida producto de tanta repetición? Lo cierto es que lejos de hacer una revisión crítica sobre sus publicaciones en torno a la figura de la senadora nacional y candidata a vicepresidenta, Cristina Fernández, la revista Noticias y la editorial Perfil redoblan la apuesta y suman una violación más a los derechos humanos de las mujeres, a través de una zaga de tapas sexistas.

Esta vez ubican a la actual senadora y candidata a vicepresidenta, en el lugar de madre o de nodriza amamantadora, posan en su cuerpo (todas y cada una de las tapas que le han dedicado) el sentido de la política. Hacen referencia al dicho popular “se le colgaron de las tetas” y lo explicitan en trama de medioevo. Podemos decir que no realizan el mismo constructo acerca de lo que un dicho popular puede decir de Macri en relación al FMI, sólo por dar un ejemplo.

Como buenos exponentes de la violencia machista, la defensa de la revista pasa por banalizar la andanada de expresiones en contra, por sostener y defender su argumento desde la victimización y por apelar a la manoseada libertad de prensa.

Es momento de revisar la sumatoria, es decir la conducta sistemática, de agresiones nunca gratuitas sobre las mujeres y sobre la violencia patriarcal en el ejercicio de la política. Podemos esgrimir las leyes que componen nuestro plexo normativo y dar cuenta de la claridad que exponen acerca del tema. Sabemos también que estamos en un contexto donde el Estado de derecho no es lo que más importe para quienes están coyunturalmente en el ejercicio del poder y por este motivo es preciso reafirmarse en estas conquistas que llevaron años y vidas, el Ni una menos es prueba contundente de ello.

La violencia de género no conoce de fronteras o de territorios, permea todo, también las caricaturas, no se es menos misógino por hacer comedia o por ser dibujante, hay política en cada decisión y parece que Fontevecchia (es preciso nombrar a los violentos) cree estar ante lectores y lectoras poco informadas o que pueden confundir sátira con violencia de género como si fueran cosas incompatibles.

La construcción temática que toma a Da Vinci como referencia, marca un signo de época más que una cuestión de “alta cultura”, la revista pretende anclarse en el medioevo, clama por la quema de brujas como ya lo explicitó en tapas anteriores, ese femigenocidio que fue el basamento de la división entre lo público y lo privado que se reafirmaría en la modernidad y que tanto daño ha hecho para la autonomía de las mujeres.

En torno al supuesto “periodismo independiente bien entendido”, se han sobrepasado límites inimaginables, se inventan noticias y se ejecutan hostigamientos en base a la mentira, se crean climas sociales, se avasalla cualquier dolor si una primicia lo requiere, ¿no es acaso la comunicación un derecho cuyo ejercicio conlleva pedagogía? ¿qué pedagogía produce la estigmatización y estereotipia permanente a través de recursos que siempre apelan al género?

Como todo victimario, pretenden dar lecciones de cuándo una mujer pasa a ser víctima y si afirman que no se es víctima si se trata de una mujer solvente, de posiciones firmes con demostrada capacidad de liderazgo. Cristina Fernández nunca asumirá el lugar de la víctima (aunque motivos no le falten con tanta persecución), son los victimarios quienes construyen esa calidad para luego decir que no lo hacen, estamos ante la doble cara del sujeto violento. La idea de señalar a la mala víctima es sumamente tentadora para quienes desde diferentes lugares históricos de saber/poder (pensemos en los fallos judiciales misóginos que se reproducen como gotas de agua) señalan cómo debe actuar y cómo debe ser la persona que pasa por una situación de víctima. Quieren una víctima sumisa, que no proteste, una víctima disciplinada y obediente que haga gala de su “inferioridad”.

Para el medio lo que han producido es un acto de irreverencia, algo así como una rebeldía transgresora, nosotres lo llamamos violencia simbólica, de esa que lejos de ser revolucionaria, profundiza los cánones del más rancio conservadurismo.

Es necesario un nuevo periodismo en la Argentina, que se despatriarcalicen las tramas de sentido, que se escuchen más voces y se desarme la concentración en pocas manos de la información, de no ser así, ninguna democracia es posible”

MÁS ANÁLISIS AL RESPECTO http://www.ela.org.ar/a2/index.cfm?muestra&codcontenido=1237&plcontampl=12&aplicacion=app187&cnl=79&opc=50

http://www.nos-comunicamos.com.ar/node/6162

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