La Teta en homenaje a quienes ejercen el oficio y la profesión de investigar e informar, la verdad, en este 7 de Junio -Día del y la Periodista en Argentina- eligió entrevistar a una figura preeminente; como lo es SILVIA ELENA TROYANO. Ella, además es una activa militante peronista, otrora legisladora nacional y una sobreviviente de la dictadura cívico militar de los setenta. 
 
¿Por que te hiciste periodista?
 
Primero me fui a estudiar abogacía en 1966. Me pelié con un novio que tenía y volví a Salta. La Universidad Kennedy puso un plan piloto para estudiar periodismo y paralelamente ingresé al diario Democracia que era el viejo Intransigente. Años después, lo adquirió Miguel Ángel Martínez Saravia y le devolvió su nombre original. Esta profesión se mete en las venas y como era mocosa y la única mujer...los viejos periodistas; me fueron formando. Me hice periodista porque sublevan las injusticias, los abusos y me prendí en el corazón el compromiso de contar sencillamente, la verdad. Fui designada delegada gremial del Intransigente ante el Sindicato de Prensa de Salta.
 
¿Cuál fue la circunstancia más dificil que tuvo que afrontrar en el ejercicio de su profesión y qué consecuencias le trajo aparejadas?
La peor circunstancia fue la aparición de la triple A en noviembre del '74 y como el Intransigente, apoyaba a Ragone y yo pertenecía a la Mesa de Acción Política en el Partido Justicialista, comenzó la persecución a la mayoría de los periodistas. 
El día del golpe del '76. Luego de habernos llevado muchas veces presos por horas a la central de policía - durante el '75- se produjo el asesinato de Luciano Jaime. Ese estallido me obligó a resguardarme porque sabíamos que la próxima podía ser yo. 
El 24 de marzo, me sacaron presa del diario, a las 16hs. Y no figuraba en ninguna lista de detenidos; mi destino era la muerte.
 
¿Cuál es su presente como periodista en la política?
 
Mi presente es la otra vocación que abracé; la política y desde alli prosigo mi prédica de la verdad. Soy afiliada peronista desde 1969. Ambas vocaciones se unieron dentro mío. Este es mi presente, un programa radial de política que va a cumplir 20 años. Soy inmensamente felíz porque trabajé en mis dos vocaciones.
 
¿Milita, ahora en algún proyecto o sector; cuál?
 
Sí, milito en el PJ para lograr que el partido vuelva a manos de sus legítimos afiliados; que no se utilice su nombre como franquicia. A esta edad, aún deberé cumplir con la responsabilidad que estos tiempos me imponen. Hacer que el peronismo vuelva a ser una ideología progresista popular y revolucionaria; cumpliendo 3 premisas: lograr la independencia económica; la soberanía política y la justicia social.
 
Datos de contexto
 
Silvia Troyano; periodista y militante política, sobrevivió al terrorismo de Estado. Dirigió su propio semanario político y lleva dos décadas con el programa radial La Cicuta. Los testimonios de Troyano, en los juicios de lesa humanidad por la desaparición forzada del periodista Luciano Jaime, revelan la persecución sufrida en aquellos tiempos, por quienes ejercían la profesión. Recordamos uno de sus testimonios ante la Justicia Federal en Salta:
 

“Guil nos perseguía a todos”

 
La periodista Silvia Troyano comenzó su testimonio reclamando justicia para Luciano Jaime, “mi amigo, mi entrañable amigo”.
El periodista fue secuestrado y asesinado entre el 12 y el 14 de febrero de 1975. Troyano acusó por este hecho a Joaquín Guil. Recordó que el día antes de su desaparición Jaime recibió un llamado en el diario: “Se le borraron las facciones (alegres). Me dijo: ´Por favor, si yo mañana no vengo, mové cielo y tierra porque Joaquín Guil me va a matar’. Y al otro día no vino más”.
El 13 de febrero Troyano fue detenida y trasladada la Central, donde la interrogaron Gentil y Guil. “Era el que nos perseguía a todos”, aseguró. Recordó que en 1975 Guil encabezó unos cien allanamientos en su casa.
El periodista Rodolfo Plaza, jefe de redacción en El Intransigente, dijo que siempre pensaron que el asesinato había sido cometido por policías de la provincia, con la posible participación de federales.  Y recordó que Guil tenía “animosidad” contra Jaime desde que este fuera corresponsal del diario Norte en Orán.
Contó que cuando se publicó la información sobre el homicidio de Fronda, Livy exigió hablar con el director, Lucio Paz Posse. En su lugar fue Plaza: “Fue un momento muy duro. Livy se levantaba, gritaba, que éramos unos mentirosos, que teníamos unos hijos de tal por cual, que teníamos que echarlo, que nos iba a ir mal”. Quería saber quién les había dado la información y quién era el autor de la nota. Era fácil saber que era Jaime porque su foto, inclinado sobre el cadáver de Fronda, ilustraba la nota.
Unos diez días después Jaime fue detenido y llevado a la Central, donde fue interrogado. Allí vió a Guil. A la segunda noche fue llevado a la Federal, donde fue interrogado por Livy y fue luego liberado el tercer día.
Plaza recordó que pocos días después una llamada alteró a Jaime, que se preocupó también por la presencia de tres hombres en un rastrojero. Otro compañero, Salas, se ofreció a llevarlo a su casa, pero lo dejó en Alberdi y San Martín, porque el tránsito estaba demorado por las comparsas. Esa fue la última vez que se lo vió con vida.
 

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