Las luchas feministas son las mismas que el pueblo, llevan en su seno, la convicción de pelear en contra de la opresión de los poderosos. Nos rebelan las mismas injusticias y son los dolores de las mujeres y las minorías, las indignaciones que movilizan a la sociedad desde sus bases más castigadas. 
El proyecto editorial de esta publicación, comienza a partir de algunas indignaciones por malos tratos y persecuciones ideológicas hacia quienes trabajamos en esto, con la única de ambición de colocar en las manos de quienes nos leen, un material capaz de concentrar la atención en temas acuciantes que requieren ser militados, como todos los derechos obtenidos a base de las fuertes peleas que se libran en el campo de la República.
Recolectamos información, consultamos archivos y reeditamos historias para que no queden perdidas en el bombardeo cotidiano del efectismo mediático. Nos consideramos una producción modesta para las pretensiones del comercio informativo, pero enormes en la audacia por publicar en épocas donde los costos no lo permiten y la censura de los aprietes por billetera, nos puede dejar al costado de las meras buenas intenciones. 
Entendimos que en el movimiento amplio del feminismo y de los Derechos Humanos, se transitan distintas alternativas y no queremos cometer un acto de soberbia, queriendo abarcarlo todo, sino que desde donde podemos y con lo que tenemos al alcance, configuramos un espacio de expresión libertaria, en tiempos en donde el concepto mismo de LIBERTARIO es manipulado y desvirtuado por corrientes que nada tienen que ver con la realidad planteada desde su concepción.
Dedicamos la edición aniversario a todas las personas que no escatiman su esfuerzo por la causa noble de la igualdad, la memoria, la verdad y la justicia. 
En nuestra simbología de marca, hemos puesto la figura de LA TETA de pie, como un paso consecuente a esta primera etapa de nacidxs para no desaparecer. El perfil de la figura que evocamos con nuestro nombre se debe a muchas ideas que se convertirán en sueños o en intentos, en impulsos y por qué no en desafíos. Ponemos el pecho a todo lo que sea necesario afrontar y confrontar por estar en el lugar correcto, con las personas indicadas y bajos los valores sociales que nos identifican. Más en este año electoral, donde cada rincón de la Argentina vuelve a levantar su voz para defender el bien común, la libertad y las soberanías como estamentos de la población. 
Hacemos un tramo nuevo del largo camino de la historia, recordando a lxs 30 mil desaparecidxs bajo la dictadura cívico militar y también a quienes padecieron de esto en la democracia. Evocamos del Informe NUNCA MÁS, las cifras que llevamos impresas para siempre, sobre la caracterización de las víctimas y de las distintas modalidades represivas. "Las personas que sufrieron períodos de detención-desaparición y luego fueron «liberados» y/o persisten en esa condición de «desaparecidos» son caracterizados según edad, sexo y de manera no excluyente según ocupación y/o profesión. De acuerdo a estas categorías, la población fue predominantemente masculina (70%) y concentrada en la franja etaria comprendida entre los 21 y 35 años (71 %). A su vez, se especifica que, del 30% de mujeres desaparecidas, el 3% estaba embarazado. La discriminación por categoría ocupacional y/o profesional revela que la mayoría de la población se distribuye entre obreros (30%) y estudiantes (21%). El resto se reparte entre empleados (17,9%), profesionales (10, 7%), docentes (5,7%), autónomos y varios (5%), amas de casa (3,8%), conscriptos y personal subalterno de las fuerzas de seguridad (2,5%), periodistas (1,6%), artistas (1,3%), religiosos (0,3%). Los casos documentados se concentran entre los años 1976 (45%), 1977 (35%) y 1978 (15%), aunque se registran ininterrumpidamente entre 1974 y 1980. Según estimaciones de los sobrevivientes, los CCD más poblados fueron «La Perla» en Córdoba, donde hubo entre 2.000 y 1.500 secuestrados según el testimonio de Graciela Geuna, «La ESMA» en Capital Federal, que alojó entre 3.000 y 4.500 detenidos según Martín Grass (Calveiro, 1998: 29). Otras estimaciones distinguen también al «Club Atlético» en Capital Federal con alrededor de 1.500 detenidos, «Campo de Mayo» donde los cálculos rondan los 4.000 casos y El Vesubio, donde se acercan a los 2.000, ambos ubicados en Gran Buenos Aires (Novaro y Palermo, 2003: 118)"
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!